Visibilizamos las realidades de las personas que usan drogas en nuestra región, cuyas vidas son afectadas por las políticas actuales, pero transformadas por la incidencia de la Red.
Ponemos a las personas que usan drogas en el centro del debate: exigimos políticas basadas en derechos humanos, reducción de daños y respeto a las diversas corporalidades, rechazando frontalmente el modelo punitivo y la imposición de la abstinencia.